¿Qué viene a tu mente cuando piensas en el océano?
¿Un descanso o vacaciones?
¿Desconectarte de tu vida cotidiana?
Para mí significa lo contrario, significa CONECTARME con mi vida, porque gracias al océano es que existe la vida; pues son responsables de elementos tan importantes como el aire que respiramos, comúnmente pensamos en los bosques como los pulmones del planeta, pero de hecho, del 50-80% del oxígeno que tú respiras proviene del océano.
Además, los océanos también son responsables de la regulación del clima. Para comprender más este punto, debes recordar que el 70% de la superficie de la Tierra es agua de los óceanos, y es acá donde se almacena la mayor cantidad de radiación solar; ayudando a distribuir el calor en todo el planeta, además de formar la mayoría de las lluvias y tormentas del mundo. También el océano regula el clima absorbiendo CO2 desde la atmósfera, regulando la temperatura media del planeta y también a través de las corrientes oceánicas, que son como enormes ríos dentro del océano que transportan el agua caliente del trópico hasta las zonas polares; y el agua fría y rica en nutrientes de los polos de regreso al trópico. Esta increíble regulación masiva del clima es lo que ha permitido que nuestro planeta Tierra sea habitable, todo gracias al Océano.
Sin embargo, el cambio climático está alterando este perfecto equilibrio y causando diversos problemas. Primero, y el más conocido, es el incremento de la temperatura promedio del océano. Así como escuchas siempre las quejas de que cada vez hay más calor, de la misma manera la temperatura debajo del agua está aumentando, causando también algo llamado expansión térmica, lo cual significa la expansión de las moléculas del agua a causa del aumento de la temperatura. Imagínate todas las billones de moléculas de agua que hay en el océano ¡expandiéndose! Provocando entonces, el incremento del nivel del mar. El derretimiento del hielo también agrava el problema, añadiendo grandes cantidades de agua dulce al mar y así reduciendo la salinidad del agua. Finalmente, hay que mencionar la acidificación del océano, causada por la emisión desmedida de dióxido de carbono en la atmósfera, debida a las actividades humanas.
Todos estas consecuencias químicas y físicas, por muy aburridas que parezcan, afectan en gran medida a la vida marina, sus ecosistemas y a nosotros mismos. Los arrecifes coralinos, por ejemplo, uno de los ecosistemas más biodiversos y hermosos que existen, se están muriendo a una velocidad preocupante a causa de la acidificación del océano y el incremento de la temperatura del mar. Y consigo, medio billón de personas en el mundo pierden su principal fuente de ingreso económico y de alimentación. Otros ecosistemas como los manglares y pastos marinos, que son importantes barreras y filtros naturales, están desapareciendo a causa de las inundaciones, del aumento del nivel del mar y a causa de los cambios en la salinidad de las aguas costeras. Incluso las corrientes oceánicas ya no están funcionando como antes, y todos los seres vivos que dependían de ese movimiento perfecto de calor y nutrientes para realizar sus migraciones de alimentación y reproducción se ven alterados, causando incluso la extinción de especies. A su vez, más de 3 millardos de personas pueden perder sus trabajos en la pesca o turismo.
Estos datos pueden ser desmotivantes, pero yo lo veo como una oportunidad. Dejemos de ver al océano como una víctima del cambio climático y más bien como el héroe de la historia. Porque en el océano podemos encontrar soluciones al problema. Te doy un ejemplo: carbono azul ¿Sabías que los manglares pueden almacenar por hectárea 10 veces más carbono que los bosques terrestres? Si conservamos y restauramos los ecosistemas marino-costeros podríamos mitigar en grandes proporciones el cambio climático. Y entonces... ¿Por qué no lo hacemos?
Trabajar en la conservación marina en Guatemala me ha abierto los ojos de la preocupante realidad. En nuestro país vivimos con la espalda al océano y no hablamos sobre nuestra riqueza marina. Participar en los diálogos y talleres para la consulta nacional por la conferencia de Estocolmo +50 ha sido una experiencia enriquecedora. Pero debo decirles, que me puso los pies en la tierra, cuando normalmente los tengo en el agua. Somos muy pocas las personas que activamente estamos trayendo a la mesa la importancia de la zona marino-costera en las soluciones de país para cumplir los objetivos de la Agenda 2030, cuando debería ser uno de los factores más importantes ¿Sabías que el ODS 14 "vida submarina” recibe menos del 3,5% de inversión a nivel mundial? el menor de todos los 17 ODS.
Así que definitivamente tenemos que hacer un cambio... y pronto. Como educadora ambiental creo fielmente que el primer paso es HABLAR DEL OCÉANO. Promovamos el estudio y el acceso inclusivo a la información marina en Guatemala. Informémonos sobre la situación actual de la zona marino-costera y apoyemos las iniciativas de su conservación. Y recordemos lo que significa sostenibilidad, porque no es solo proteger la naturaleza, sino asegurar que todas y todos tendremos un bienestar social y económico con el uso de estos recursos, para esta generación y las futuras. El momento de actuar es ahora ¿Que dices... te sumerges conmigo?
Please log in or sign up to comment.